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¡¡¡Nadando entre sueños!!!Anita |
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January 24 Cuando las luces se apagan
Claridad, se observa todo. El sol irradia con su luz todos los rincones de la tierra. Se observa todo, se observa nada. Viven y presumen vivir una vida plena y sin sobresaltos. Claridad. La luz también te enceguece y engaña. Oscuridad. Un juego. Un juego con dos o más jugadores; unos son los que engañan y otros los engañados.
Mientras hay luz te sientes delatado y finges para no ser descubierto del todo, pero, en la penumbra, al verte protegido por las alas de la noche, de la soledad, te revelas y dejas ver todo tu ser. Claridad y oscuridad. Siempre contrarias, siempre necesarias, siempre dependientes. Yo, alguna vez, oí hablar de una pareja que en la claridad, ante los demás, era la pareja perfecta; la envidia de cualquier hombre y mujer. Pero, un día, nadie supo el por qué exacto, esta pareja amaneció muerta. Ella con las manos de él marcadas en el cuello y él aún con el arma, de la que saliera la fría bala para posarse en su sien, agarrada con la mano. Oscuridad, no todo era perfecto.
Puertas abiertas, toda la claridad puede pasar; hay luz, se cree ver todo tal cual es. Se cierran las puertas; no hay luz, sólo se siente el aire cargado de lo que en realidad es y pareciera no ser. Oscuridad.
Los amantes se dan besos furtivos en la noche y en el día marcan su indiferencia con el olvido de la pasión antes entregada. ¿Y el ladrón? Aquél que siempre se esconde tras la máscara del día para dejarse cubrir por el manto de la noche y así llevar a cabo su cometido. Claridad, Oscuridad. Tiempo que pasa y en su transitar lo devela todo.
Le temo a la claridad, también a la oscuridad; a la primera porque hay que ser muy astuto e ingenioso para jugar en medio de esa luz, y a la segunda porque al sentirme cómoda en ella se me puede olvidar que ya pronto volverá la luz encontrándome tal como soy. November 26 Desdén
Mueves sus cabellos con suavidad plena, haciendo que sus manos suban con rudeza hasta su cabeza. Sus ojos entrecerrados huyen del sol furioso, ya no me ve. Camina despacio a través de la arena, piensa que ya debe volver, yo deseo que no lo haga. Poco a poco se interna en el mar, huye de mi, de ti, de todos. Yo desde la orilla lo miro partir conformándome solo con el rose de las olas entre mis dedos. |
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